lunes, 10 de diciembre de 2012

Ian Stevenson y las pruebas de la reencarnación


 


 Ian Stevenson estudió a lo largo de su vida más de 3 mil casos de niños capaces de recordar sus vidas anteriores, la evidencia parece concluir que tu y yo hemos estado en este planeta antes de esta última vuelta por la montaña rusa de la vida

El Libro Tibetano de los Muertos enseña una serie de técnicas, desde respiraciones, visualizaciones y mantras, para abordar el viaje de la muerte y no regresar a la vida. De la misma forma que algunas personas describen visiones de luz durante experiencias cercanas a la muerte, El Libro Tibetanto de los Muertos o Bardo Thodol habla de una Luz Radiante, la cual el viajero, o psiconauta, debe de seguir para no regresar a la rueda del karma y a la ilusión de sus pensamientos, de su ego. Recuerdo haber leído el prólogo de una edición de este libro que contaba con una introducción de Carl Jung, en el que se mencionaba la respuesta de un monje a la pregunta de que no había ninguna evidencia de la reencarnación ya que nadie había regresado de la muerte, a la que el monje había respondido tranquilamente :”Pero al contrario todos hemos regresado de la muerte”.

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El bioquímico y profesor de psiquiatría canadiense Ian Stevenson dedicó gran parte de su vida al estudio científico de la reencarnación. Durante más de 40 años Stevenson estudió más de 3 mil casos de niños que parecían recordar experiencias de otras vidas, documentando lo que decían y cotejando datos con las vidas de las personas que decían haber sido.
Stevenson, amigo del escritor inglés Aldous Huxley, fue uno de los primeros científicos en experimentar en los 50s con LSD, una experiencia que transformó su vida. En 1957 fue nombrado Director de la Facultad de Psiquiatría de la Universidad de Virginia, una de las pocas universidades que realizan estudios paranormales. En 1967 el inventor Charles Carlson donó un millón de dólares a la Universidad de Virginia y otro más a Stevenson para fondear su investigación.

A diferencia de aquellos que usan la hipnosis como método para obtener información sobre supuestas vidas pasadas, Stevenson basó sus estudios en niños de 2 a 4 años que al parecer pueden recordar episodios de sus vidas anteriores y proveer datos que pueden ser comprobados. Muchos de los casos de Stevenson parecen ser detonados por una muerte violenta. En varios casos recopiló testimonios y registros médicos relacionados a marcas de nacimiento y deformaciones congénitas que parecían corresponder al tipo de muerte descrito por los niños y regristradas en las autopsias de las personas que decían ser.

Según Stevenson entre los 5 y 7 años los niños empiezan a perder la memoria de sus vidas pasadas.

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Uno de los casos más interesantes es el de la niña Swarnlata Mishra, nacida en Pradesh, India, en 1948. A los tres años Swarnlata ya le había dado datos a su familia que hacían posibles la identificación de su familia pasada, esto mientras iba de viaje con su padre por el pueblo de Katni al que le sugirió que fueran a “tomar un mejor té a su casa”.

Lo extraordinario de este caso es que la memoria de Swarnlata no se disolvió con el tiempo, en 1959 el Profesor Sri H. N. Banerjee, colega de Stevenson, tomó el caso y fue capaz de encontrar, a partir de la información dada por la niña, la casa en Katni donde había vivido Biya Pathak, la mujer que según Swarnlata había sido en su vida anterior, y que había muerto en 1938.
Días después Biya-Swarnlata fue llevada a su antigua casa para conocer a su familia pasada, a quienes reconcoió y reveló secretos como decirle a su ex esposo Sri Pandey que tenía escondidos 1200 rupias en una caja o que había tenido dientes de oro. En sus documentos Stevenson describe el asombro de todos los presentes y la actitud maternal que tomó Biya Swarnlata con sus hijos llamándolos por sus apodos de cariño.
Stevenson vistó a Biya-Swarnlata en 1961 y presenció una visita a su antigua familia, asombrado por el cariño con el que se relacionaban.

Según el colega de Stevenson y continuador de sus estudios, Peter Ramster, el caso más contundente es el de niña australiana, Gwen McDonald, que sostiene haber sido Rose Duncan, una mujer de Somerset, Inglaterra, que vivió al final del siglo XVIII. Según Ramster, la niña describío varias locaciones de casas que ya no existen, poblados y personas que después de una extensa investigación fueron comprobadas. Este caso fue revisado por el Dr. Basil Cottle de la Universidad de Bristol.
Como este caso parecen haber cientos, uno de los más actuales es el expuesto en el siguiente video de ABC, en el cual un niño en Estados Unidos con una extraña afición por los aviones de guerra reveló a sus incédulos padres datos fidedignos sobre un piloto que murió en la Segunda Guerra Mundial.

La creencia en la transmigración de las almas o metempsicosis, usando el término griego, es parte de la historia del pensamiento humano, desde el hinduismo y la mayoría de las religiones orientales hasta incluso el primer cristianismo (Justiniano tuvo que abolir la creencia en la reencranación en el año 549). Grandes mentes de la humanidad han sostenido la existencia de la reencarnación: Pitágoras famosamente reconoció a un amigo al ver a un perro; Platón en “La República” habla de que las alams antes de nacer escogen su vida futura; el filósfo alemán Schopenhauer fue influenciado por los Vedas y formuló una visión dual entre la Voluntad (el mundo real) y la Representación (la ilusion) en la que la reencarnación era ; el psicólogo Carl Jung habla en su libro “Memorias, Sueños, Reflexiones” de que de niño recordaba haber sido un hombre muy viejo del siglo XVIII.


Sin embargo la ciencia establecida y la mayor parte de la sociedad parece evitar el tema, exista o no evidencia, parece preferir no indagar demasiado. El escritor inglés Alan Watts habla de que en una sociedad como en la que vivimos una de las grandes formas de control que tiene el estado es el miedo a la muerte de los ciudadanos, si no existe miedo a la muerte, a lo desconocido, no hay de donde sujetarnos. “El arte del gobierno es llenar el vacío más allá de la muerte con amenazas no especificadas para poder controlar a la gente dicendo ‘si no haces lo que digo te mato, o te mataras a ti mismo’, y mientras tengamos miedo de eso y pensemos en la muerte de esa forma podremos ser controlados”. ¿Pero que sucede cuándo ya no le tenemos miedo a la muerte, cuando conocemos lo desconocido?

Eben Alexander, neurocirujano de Harvard: “El cielo existe”

En medio de un coma, el doctor Alexander -de fe cristiana- dice haber visitado un lugar maravilloso e indescriptible durante una semana.


 ESTADOS UNIDOS
   
Son muchos los testimonios de visiones en aquellos que han tenido experiencias cercanas a la muerte, pero no siempre habla de ello un respetado neurocirujano. El Dr. Eben Alexander confiesa que, durante un coma en el que cayó por una extraña meningitis, realizó una visita al cielo.

Alexander, que ha sido profesor en la Escuela Médica de Harvard (Boston, EEUU), explica que antes de vivir su experiencia, rechazaba desde la lógica científica que esto fuera posible . Sin embargo su postura ha cambiado tras haberlo vivido.  En su próximo libro, titulado “Prueba del Cielo” cuenta que vio el cielo y que hay vida más allá de la muerte.

La historia de Alexander ha llamado la atención hasta el punto de ser portada en la última edición de Newsweek, que titulaba “El cielo es real: La experiencia de un doctor en la otra vida”. El doctor Alexander, de fe cristiana, afirma que inició el viaje cuando entró en coma en 2008 después de contraer una meningitis bacteriana muy extraña.

Dice que  a lo largo de siete días en estado de coma vivió en un lugar maravilloso.  “Comenzó mi aventura en un lugar especial, más alto que las nubes, inconmensurablemente superior”, dice en el reportaje. “Había criaturas. ¿Pájaros? ¿Ángeles? Estas palabras no hacen justicia a los seres que vi, que sencillamente eran formas superiores, diferente a todo lo que he conocido en este planeta”, explica el doctor.

Estas “criaturas” emitían fuertes sonidos, “como un canto glorioso”, dice Alexander. “Más tarde he razonado que se trataba de expresiones de alegría”. El sonido “era palpable y casi material, como una lluvia que puedes sentir en tu piel, pero no te moja”.

Alexander dice que viajó a través de este cielo, rodeado de “millones de mariposas”, con una mujer. Ella le dio tres mensajes: “Sois amados y apreciados, queridos, para siempre”, “No tienes nada que temer” y “No hay nada que puedas hacer mal”.

Finalmente, el neurocirujano despertó del coma. El libro de su testimonio saldrá este mes en Estados Unidos.

 “La experiencia cercana a la muerte del Dr. Eben Alexander experiencia es la más asombrosa que he escuchado en más de cuatro décadas de estudio de este fenómeno”, dice Raymond Moody,  autor de “La vida más allá de la vida”. “Las circunstancias de la enfermedad [Eben] y sus credenciales impecables hacen que sea muy difícil formular una explicación terrenal para su caso”.

El reverendo Michael Sullivan, de la Iglesia Episcopal de Atlanta, fue testigo de algunos momentos relatados en el libro. “Me paré junto a la cama de Eben, listo para leer los últimos sacramentos”. El relato de Alexander “detallado y descriptivo, te invita a caminar con él por donde ninguno de nosotros aún ha transitado. Después de haber sobrevivido a una experiencia cercana a la muerte y con su pericia neurológica obtenemos a la vez el conocimiento de lo místico y la realidad del mundo físico en sus exploraciones científicas”.

Sin embargo, algunos siguen siendo escépticos. Gawker publicó un artículo comparando la historia de Alexander a “Experiencias” ensayos escritos en Erowid.org - un sitio que ofrece una colección de escritos de los consumidores de drogas conscientes sobre sus experimentaciones y viajes.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Algún vídeo más

Os dejo una vez más un vídeo donde se muestra todas las mentiras del PP:





Un saludo a todos!