jueves, 30 de mayo de 2013

Pequeña miss sunshine

Me sorprende que haya gente que opine que "Little Miss Sunshine" es una mala copia de cine indie y que acaba perdiendo su espíritu indie siendo una americanada como otra cualquiera. Esto a mi me suena más a excusa que a otra cosa, igual si no hubiera tenido tanto éxito ni hubiera gustado tanto dirían otra cosa. Más que probable, es seguro. Y hay casos como el de esta película en el que la hayan visto 3.000 personas o quince, sea indie o haya costado 200 millones, para nada debería importar, pues es su vitalista mensaje lo que la aleja de todo tipo de convencionalismos. "Little Miss Sunshine" es todo un canto a la diferencia, al ser uno mismo y no tener complejos, al saber disfrutar de nuestras limitaciones y aprovecharlas, es un canto a la vida. Además de una comedía cínica de la hostia con un reparto de lujo, que emociona y saca lo más bonito de todos nosotros.

La galería de personajes que forma la disparatada familia protagonista es excelente. Mezcla perfectamente lo cómico con lo dramático, lo freak con lo cotidiano, lo absurdo con lo profundo.

Incansable e infatigable madre que no exenta de sufrimiento consigue mantener unida a la familia; el padre que se encuentra en la búsqueda constante de ese éxito que nunca llega porque no había mirado en el sitio correcto; el abuelo disfrutando sus últimas caladas de vida, su naturalidad es admirable; el tío con tendendencias suicidas se siente rechazado, su trabajo y su relación se han ido al garete por su timidez, su cobardía y sus complejos; el hijo aislándose en su mundo, no habla con nadie, se siente extraño y sólo desea lograr su sueño, sueño que a la postre le resulta imposible y le abre las puertas del mundo real; y esa niña, bendita niña. Es todo dulzura, encanto, alegría, ingenuidad, amor, felicidad... para ser feliz sólo hace falta mirarla a la cara. Ella cambia a su familia, nos cambia a todos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario